Asturias en las pruebas PISA 2026: líder con matices y una caída que no se puede ignorar

Mientras varias comunidades autónomas miran los resultados PISA como quien abre un sobre de multas, Asturias puede leerlos con cierto alivio: sigue en el grupo de cabeza de España.

Pero los números de esta edición (pruebas realizadas en 2025 y publicadas en 2026) traen una letra pequeña que conviene no saltarse. La región obtiene 471 puntos en lectura, 469 en matemáticas y 492 en ciencias, por encima tanto del promedio español (451, 457 y 477) como del de la OCDE (461, 463 y 482). A continuación, las claves de un liderazgo que resiste pero que ya no es tan cómodo como hace unos años.

Un curso entero por delante en comprensión lectora

El dato más llamativo está en lectura. Los alumnos asturianos de 15 años leen, de media, un curso escolar por encima del conjunto del país. La distancia con otras regiones resulta difícil de ignorar: más de 50 puntos de ventaja sobre el País Vasco y casi cinco cursos escolares respecto a Melilla.

Es la materia donde Asturias marca mayor diferencia, y la que mejor refleja la solidez de su sistema educativo en comprensión y análisis de texto.

Muestra limpia: el 2,77% que importa

Un informe PISA vale lo que vale su muestra. Y aquí Asturias pasa el examen con nota: de los 2.092 estudiantes seleccionados, solo 58 fueron excluidos, una tasa del 2,77%. Muy por debajo del 5% máximo que fija la OCDE y en línea con comunidades como Canarias o Castilla y León.

El contraste con Cataluña, donde se dejó fuera al 23,2% del alumnado, en su mayoría estudiantes con trastornos cognitivos, conductuales o emocionales, pone en perspectiva la fiabilidad de los datos asturianos.

La caída respecto a 2022: 26 puntos que pesan

Aquí la lectura se complica. En 2022, Asturias alcanzó 497 puntos en lectura y 495 en matemáticas. Hoy pierde alrededor de 26 puntos en cada una de esas materias; en ciencias, el retroceso es menor. No es un desplome, pero tampoco un bache estadístico que se pueda despachar con un encogimiento de hombros.

La tendencia a la baja coincide con un momento de tensión en el sector: los docentes asturianos han protagonizado protestas exigiendo mejoras en la ratio de alumnos por profesor, una demanda que conecta directamente con la calidad del aula.

Fortalezas que sostienen el sistema

A pesar de los números a la baja, Asturias conserva una ventaja estructural de la que pocas comunidades pueden presumir: hay espacio suficiente en la escuela pública y esta sigue siendo una opción de calidad contrastada.

El sistema no está saturado ni empujando familias hacia la concertada por falta de plazas. Esa base (docentes formados, centros con capacidad y una tradición educativa sólida) es lo que permite que, incluso en un ciclo de retroceso, la región no caiga del pelotón de cabeza.

El reto ahora es frenar la pendiente antes de que el liderazgo pase de holgado a testimonial.

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